No tiene que ser cómodo que te griten a todas horas. Ni en tu casa. Ni delante de tu familia.
Ni que te echen de la casa que estás tratando de pagar. Ni con tus hijos. Ni que no sepas adónde meterte la siguiente noche.
Al Orden le va a dar igual tener razón legal o que la mayoría piense que el acoso es inconveniente. No ve que la dinámica se está ensuciando demasiado y que las víctimas se convierten en victimarios a velocidad de vértigo.
Antes de que se les escape de las manos la situación, que todavía no es límite para muchos de los afectados, escuchen, negocien, transijan.
Desde la torre de marfil los poderosos oyen los gritos pero creen que no va con ellos hasta que al cabo, después de meses, con razón o sin ella, salgan al pasillo, lo encuentren ardiendo y no hayan cerrado el grifo de la gasolina.
Salud