domingo, 30 de enero de 2011

Fukuyama, mon amour

Un querido rival me descubre que la Historia ha acabado. Menos mal, pienso, que ganaron los buenos. Los jasp, vamos. Ahora, que eso debió ocurrir en 1989, tres años antes de que su Mesías se desdijera. Pero para entonces ya estaba la receta en la calle y los neocon juntaron condimentos, restaron una pizca de sal, añadieron agua y les salieron George W. Bush (con una pléyade de listos detrás, Rumsfeld el primero) o Sarah Palin.
Me informa que no hay derechas e izquierdas. Tampoco seamos tan exquisitos. De una colocación casual en un frontón no saquemos una lección política. Lo más fascinante de esta teoría es que tampoco existen explotados y explotadores en el mundo.
Llamésmosles x e y, pero cualquiera con una pizca de cerebro y, sobre todo, un gran corazón, es capaz de descubrir en su vida privada al aprovechado y al aprovechando; el tonto y el listo; el que dice que sí cuando el cuñado le pide el coche para un rato, va a Moscú y a falta de carburante se lo devuelve con roces en el lateral y el que le tira las llaves al alcantarillado.
O digamos más: al trabajador, renovado cada treinta días por 600 euros al mes y al emprendedor, con un vehículo cuyo valor tiene seis dígitos, que le impele a trabajar más de diez horas diarias.
Y si esto sólo lo ve Bakunin, habrá que dejarse crecer la barba.
Aunque yo sea más de Koprotkin.
Salud

sábado, 29 de enero de 2011

(La Gran) Arabia en llamas

Primero Túnez; ahora Egipto y Yemen. Irak está fuera de la carrera. Mauritania, Libia, Marruecos y Argelia se mantienen. Impensable en la península arábiga. ¿Siria, Jordania, la ANP o Líbano serán los siguientes?
Colonizados y humillados durante el XVIII y XIX; torturados y malgobernados durante el XX. Ya era hora que los pueblos habitados por árabes pidiesen lo que para nosotros es natural (no hablo de democracia, tampoco seamos tan espléndidos).
Sátrapas que contenían el comunismo y el islamismo fueron promocionados por Occidente sin ver que a medio plazo sus desmanes iban a traer el comunismo y el islamismo. Cortas miras que se repiten cuando el Gran Jefe Negro promueve a Mubarak como el gran reformador para que todo siga igual. O peor, porque no quiere ver el Nobel que el tapón rebasará y saldran venciendo los islamistas cuando ya sea demasiado tarde.
No sé quién indicó que las cosas buenas pero tardías eran peor que las malas, pero acertó de pleno. Si no promovemos ACTIVAMENTE ahora mismo la revolución allí, la dejarán ir PASIVAMENTE dentro de seis meses y cientos de muertos después. El suficiente tiempo y sangre para que los radicales de la religión única asienten sus reales y sea imposible removerlos, ni aun con Tormentas del Desierto o Paces Duraderas. Qué poco basta para olvidar, aunque sigan llegando ataúdes de Irak o Afganistán.
La política es el arte de lo posible y debería ser también el ejercicio de la Justicia. Justicia y pan es lo que piden cuatrocientos millones de fieles. Si no les atendemos como seres humanos, nos darán la murga como creyentes.
Salud

martes, 11 de enero de 2011

Lobos ovejados

Van los tíos y por fin (algún periodistillo lo había vaticinado para el día de Nochebuena; nos tendría que haber aclarado si la católica o la ortodoxa) declaran una tregua o algo así.
Y me dices que qué siento. Y sólo estoy hastiado cuando debería notar esperanza y alivio.
Porque nací cuando Etxebarrieta se hizo famoso, cuarenta y dos años, pero la organización tenía nueve años ya. Y he visto todo. Los setenta, cuando, aunque mataran, eran "los nuestros", les perdonamos y les creímos todo. Los ochenta, con muertos cada tres días, cuando parecía que de tanto tirar de la manta ésta rompería hacia un lado u otro. Muñagorri, que nos hizo llorar. Hipercor, que no entendimos. La muerte de los policías que iban al campo del Sabadell, que me abrió los ojos.
Lo peor de Euskadi Ta Askatasuna no son sus muertes, ochocientas y pico. Tampoco que jugara con los sentimientos democráticos y justos de una parte del pueblo, ensuciándolos para siempre. Es imperdonable el envilecimiento de engañar nuestro instinto, justificándoos más allá de lo permisible. Y sin embargo poco a poco os abandonamos. No todos, que de todo hay en todas partes, y no pueden criticar a los que no se bajan los que no descendieron de los primeros o no llegaron a subir.
Aunque no creo que el abandono os importe. Sois militares y como tales ejercéis la razón. Qué cachondo pone llevar una pistola, que sirve lo mismo para colarse en la fila de una pescadería, ligar con una rubia despampanante o liberar un país. Da prestancia y sabrosura, más aún envainada, bamboleante, rozando la polla, que apuntando a un chaval a la cabeza.
Por mí, sinceramente os lo digo, podéis seguir cincuenta años más matando policías y políticos. Me entristeceré como cuando veo una matanza en Darfur o un ciclón en Centroamérica, pero seguiré disfrutando de la vida igual que el 90% de la población, con sus más y sus menos. O sea, que en mi vida sois ya un cero a la izquierda.
Pero hay más: esos politiquillos de mierda, esos periodistillos que no sabrían de qué hablar si paráis de matar y abandonáis. Ésos que dicen que no hay que negociar pese a quién pese. ¿Une mucho pensar lo mismo que los terroristas? ¿Tanto como para desear fervientemente que esto no acabe? Hay algunos voceras que si tuviesen que hablar de economía, sanidad, infraestructuras, condiciones de trabajo o deportes tendrían que empezar de cero, como si se hubieran trasladado a Tayikistán, donde por no saber desconozco su capital (igual hasta me sonaría, con suerte), presidente (o dictadorzuelo post-Urss) o moneda.
Pero, mientras, ni un paso atrás. No conocen la Historia (ni falta que les hace para levantarse buenos fajos) para saber cómo se resuelven los conflictos. Pobrecitos enmierdadores. ¿Cuál sería su comportamiento con un hijo secuestrado? Para ser consecuentes, inamovibles ante la negociación.
Por último, pero no lo último, las víctimas. Después de décadas de ostracismo (también institucional, no se olvide), en primera fila para controlar cómo se agota todo. Sin fuerzas me he quedado para remitirme a una entrada en este mismo blog sobre el particular: la democracia del Siglo de las Luces no permite la venganza sobre victimarios por interesado porque volveríamos a antes de Hammurabi. Y lo veo justo. Entiendo el dolor pero les pido contención y no vocerío acumulativo.
Al menos no habré dejado a L. indiferente.
Salud