Hoy, Día de Difuntos ¿premonición?, Podemos ha completado el sorpasso demoscópico.
Tiempo tiene, alrededor de un año, para aumentar, consolidar o desinflar el efecto.
Doce meses en los que la formación ha de hacer ver a los dubitativos que sus formas, éticas y soluciones son diametralmente opuestas a las utilizadas en España durante los últimos cuarenta años.
Trescientos sesenta y cinco días en los que sus rivales no se contentarán con achacar símiles bolivarianos, financiaciones persas o sueños ilusos, incidiendo en cualquier aspecto que pueda crear incertidumbre en el elector. Sin escatimar insultos, a la inteligencia las más de las veces, habremos de oír regüeldos filoetarras, pasados políticos de infiltrados o debilidad capilar de su portavoz.
La cascada de casos sucios continuará. Salpicará a los partidos viejos, a empresarios y periodistas del complejo.
Por ahora, la táctica defensiva ha funcionado. La "lluvia fina", que tan bien vino al registrador barbudo hace casi cuatro años, cala a favor del innovador con coleta. Pero, ¿hasta cuándo habrá de calibrar en esta carrera de fondo o cuál será el momento adecuado de pasar a la ofensiva sin perder el dulce encanto de la virginidad e intentar tomar el Poder con las manos?
Los Comuneros, Riego, La Gloriosa, la República del 31.
¡Cuántas ocasiones perdidas para ser como los demás!
Salud