Mi descreimiento arranca de mis tiempos de aprendizaje, cuando el ansia con el que esperaba que las sucesivas revueltas de la Historia fuesen tales y sirvieran para que la Justicia llegara a todos los estratos de la sociedad se topaba con el encauzamiento de los ideales auténticos por parte de la gente de orden. La Revolución Inglesa del XVII, la Francesa del XVIII, la de 1848 en casi toda Europa, la Soviética, la Mexicana, la espartaquista de 1919, la China o las izquierdistas en Hispanoamérica a partir de los 50 (Cuba, Nicaragua, Chile) sólo sirvieron para que cambiaran las caras pero mandaran los mismos.
Los poderes fácticos, los auténticos, no hablo de esos elegidos cada cuatro o cinco años, son taimados. No precisan ya (si alguna vez necesitaron) prestar su cara real para seguir decidiendo qué hacer con el mundo. Primero encabezan más o menos embozados los sentimientos reales del pueblo, da igual lo que lleve el brazalete que luzcan (sans-culotte o escarapelas varias, estrellas de cinco puntas o boinas ladeadas), limpian hasta donde les interesa (pobre Luis XVI) y, por último, usan de persona interpuesta, hábil y ambiciosa, que es lo que más valoran pues es lo que hace perder el juicio más efectivamente, para reconducir la situación a donde deseaban en principio (el pequeño corso).
Los poderes fácticos, los auténticos, no hablo de esos elegidos cada cuatro o cinco años, son taimados. No precisan ya (si alguna vez necesitaron) prestar su cara real para seguir decidiendo qué hacer con el mundo. Primero encabezan más o menos embozados los sentimientos reales del pueblo, da igual lo que lleve el brazalete que luzcan (sans-culotte o escarapelas varias, estrellas de cinco puntas o boinas ladeadas), limpian hasta donde les interesa (pobre Luis XVI) y, por último, usan de persona interpuesta, hábil y ambiciosa, que es lo que más valoran pues es lo que hace perder el juicio más efectivamente, para reconducir la situación a donde deseaban en principio (el pequeño corso).
Me temo que en Egipto también tendrá razón Lampedusa.
Salud