martes, 17 de febrero de 2015

Liberales de boquilla

Cada vez más a mi alrededor los que vocingleran en contra de los impuestos y claman a favor de su bajada.
¿Cómo le expondrían sus razones a un niño enfermo de leucemia sin demasiados posibles?
Salud

domingo, 8 de febrero de 2015

Los cachorros de Kropotkin y Ulianov

Hoy, noventa y cuatro años después de la muerte del geógrafo, es un buen momento para, con perspectiva, estudiar los réditos diferentes logrados por marxistas y anarquistas en las sociedades avanzadas.
Más allá de setenta y cuatro años de régimen asesino, sorprende la consideración sistémica de los primeros y la criminal y de práctica exclusión política de los segundos. Decenas de millones de seres aniquilados verían con estupefacción que los que profesan el legado de sus verdugos mantienen la consideración de vanguardia ideológica en Europa. Quizás ser el reverso del monstruo vencido del fascismo tuvo mucho que ver.
Más libres en sus acciones, no autocortapisados como sus primos rojinegros, siempre en busca de la perfección, los marxistas desde los momentos presoviéticos dieron cuenta de su flexibilidad y adaptabilidad en su participación política. Sólo así pudieron ferreamente controlar la revolución que, desde la minoría, azuzaban junto a mencheviques, socialdemócratas, progresistas en distinto grado o anarquistas. Los principios estrictos, casi religiosos, de estos últimos condujeron primero a su arrinconamiento en el movimiento obrero decimonónico y a su laminación en los años veinte y treinta del siglo pasado. La destrucción del adversario más que del enemigo fue un emblema sistemático de los marxistas, ya leninistas, en Rusia y España. En el resto del mundo, Asia sobre todo, se llevó a cabo el mismo genocidio de manera tan rígida que no puede sino haber sido una consigna del comunismo soviético y maoísta.
Mientras, los poderosos aprendiendo que basta con un par de cositas, digamos un móvil de ultima generación o una camiseta de futbol original, que la masa tenga miedo a perder para tenerla controlada y adormecida. Y si no fuera suficiente, remueven las aguas de "los de abajo" para que la pelea entre iguales sea una pieza más de control social.
Salud

jueves, 5 de febrero de 2015

Después de Tania

La fragmentación de la izquierda es tan legendaria hasta contarse que en el campo del juego de la pelota los colocados arriba en aquel lado escupian hacia abajo sin rubor ni descanso.
Ya más estructurados, los iniciales minutos de la Primera Internacional fueron los más concordante de la historia de los desheredados. Los "egos", más que las ideas, de Marx o Bakunin chocaron y empujaron a cada uno en distinto proceso de busca del Edén proletario.
Los pocos que concuerden con ésta, mi máxima, dirán si en la diestra sucede lo mismo y su razón.
Si sucede, que en todas los colectividades humanas cuecen habas, es más discreto, por sibilino. Pero el hecho es profundo: quien defiende el "status" no precisa una gran movilización intelectual; le sobra con mantener la unidad, aparente o no, apoyada en el control de los medios de sometimiento social.
Los que deben "tomar el Cielo por asalto" necesitan, aparte de una ingente capacidad de abandono de las migajas de confort con que los poderosos proveen, una táctica tan precisa, tan minuciosa que las disensiones se hacen inevitables.
Seguramente quien siga manteniendo que el "catenaccio" es la única posibilidad que los pobres tienen para vencer a los ricos no pensará más allá del balompié.
Salud

lunes, 2 de febrero de 2015

Cacotas; Troika is in trouble

Varufakis ha tardado apenas unas horas desde su toma de posesión en poner contra las cuerdas a una pléyade de funcionarios con tan buen currículo como blandas piernas.
Da la razón a Iglesias cuando expresa que plantear unos principios firmes es algo a lo que están desacostumbrados los jerarcas monetaristas, seguros ante los necios politicastros europeos, conservadores o socialdemócratas, más preocupados a su vez de establecer las listas de sus próximas elecciones que de defender los principios que debieran tener.
Salud

domingo, 1 de febrero de 2015

Bajón

Yo, que soy de los que por generaciones esperamos en Los Cuernos al ejército de Salah ad-Din sabiendo que nos va a despedazar, había puesto mi última esperanza en el Sistema en la horda coletera.
Aquélla que cuando estaba fuera del coto era empujada hacia el interior por los contrarios, a fuer de ser acusada de antidemocrática; que, cuando por fin se engranó, fue acusada de no tener programa o experiencia; que, cuando lo presentó se le dijo que era quimérico, y; que, cuando lo adaptó a la realidad fue acusada de cambiar de chaqueta.
Los perdedores de la Historia.
Y podía entender los kilos de patrañas (por no decir mierda) que se iban a verter.
Pero no esperaba la verosimilitud de alguna de ellas.
Y no me refiero al "caso Errejón", del cual puedo aceptar un error formal, sin mala fe.
Llevo diez días esperando una plausible razón de Monedero sobre lo suyo.
Que cobre 400.000 euros o diez veces más no supone un problema para mí. Me gusta que los que saben más que yo, y están más valorados por ello, expongan sus pareceres. Que tribute a través de una sociedad unipersonal no es delictivo, mas sí dudoso para una ética que yo pretendo. Que se escude en campañas, de prensa y políticos corruptos, que debieran estar descontadas me retrotrae a casos amortizados.
¿Tan difícil es decir lo que sucedió y, si no casa con la moral que se defiende públicamente, desaparecer de la "primera" línea política? ¿Cuántos miles de votos vale eso? ¿Qué impulso hubiera dado al Movimiento permanecer en bambalinas después de una retirada a tiempo con sabor a victoria? ¿Cuántos descreídos hubieran sido recolectados al fin?
Es posible que la simple infantería, la que permaneció inmóvil bajo el sol de Palestina hace más de ochocientos años y la que en los últimos ochocientos, cada cierto plazo, ha sufrido bajas sangrantes ante la pasividad de sus variopintos dirigentes, no sepa valorar más allá de su vida el destino de un pueblo. La vuelta a su granja, al calor de los suyos, su existencia vacía, frágil y simple. Es posible que haya algo más importante un poco más lejos, cruzando una montaña que nunca nos atrevimos a escalar.
Y eso es lo que pretendo que haga el señor Monedero también. Que no se quede en el valle; que se dé cuenta que él es una pieza sin más, importante pero una, importante pero prescindible, quizás más valiosa entre bambalinas que tras un escaño.
Salud