Necesitamos una guerra, señoras y señores.
¿Guerra? ¿Le parecen pocas? dirán por el fondo.
Hombre, hay guerras, locales, de México a Tierra de Fuego, en África, sobre todo central, Caúcaso y Oriente Medio, Asia,...
Pero convengamos que no son guerras. Trifulquillas, peleas, mueren unos cientos, unos miles, unas decenas de miles de seres humanos. En lo más crudo del crudo invierno, a mediados de los 90, con las masacres en Bosnia y los Grandes Lagos, no se acumularon más de un millón.
Me refiero a una guerra como "las de antes", como las entendemos en Europa. Calculo que ahora mismo necesitaríamos no menos de 100.000.000 de muertos para salir de esta crisis económica que nos atenaza... Curiosamente, sólo nos afecta a Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia.
La Historia, como casi siempre, nos enseña el camino.
Desde finales del XIX, cuando los medios de producción capitalistas se masifican para intentar copar (y saturar) mercado (es el único sistema de crecimiento que conocen, los pobres), cíclicamente los conflictos armados han servido de válvula de escape a los excesos de producción. La guerra franco-prusiana de 1870, con una población mundial de apenas 1.500 millones de almas y unas bajas de 300.000 en menos de un año sirvió de prueba. La Gran Guerra, población de poco menos de 2.000 millones, amortizó a 10 millones de personas. Los alegres 20 atestiguan lo bien que salió todo. Como se seguía produciendo sin tino y la economía sufrió un calentamiento hubo que incentivar los extremismos que, apenas treinta años después, dejaron en la cuneta a otros 60 millones de vidas. La Guerra Fría de nuestra juventud, con gastos desmesurados en Defensa, permitieron otras válvulas de escape; las guerras locales de entonces sí que resultaban (Corea, Vietnam, guerrillas en el orbe) para mantener nuestro crecimiento económico.
Pero ahora, señoras, señores, ¿qué esperan? Después de vencido el Mal llevábamos veinte años de producción masiva para que fueran posible crecimientos anuales "de dos dígitos". No hace falta ser versado para entender que ahí está el quid del problema. Si queremos crecer "como antes", hasta hace cinco años, nuestros capitalistas no entienden otro proceso, necesitamos purgarnos. Como cuando comemos de más. Y la purga, ya lo diría Stalin, supone no menos de 100 millones...
Porque, ¿no querrán, ahora, cambiar de filosofía, verdad, y ponernos a producir según materias primas y necesidades?
Salud