Ni pizca de ganas de aprenderlo.
Hoy en Túnez catorce guardias muertos tras la explosión en un autobús.
Como antes, decenas cuando no centenares, en Bali, Bombay, Erbil, Bagdad, Moscú, Nairobi, Garissa, Dar es Salam, Beirut, Amman, Estambul, Argel, Casablanca, Buenos Aires.
Como siempre, hasta que no sucede en un país "blanco", en página par.
Y luego, el Hombre "civilizado" no entiende el rencor ante su indiferencia.
Salud
martes, 24 de noviembre de 2015
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Y Hollande cogió su fusil
Contradiciendo su fama, el Presidente está más preocupado por la guerra que por el amor.
Aunque, no sé si alguien lo conoce en profundidad o si ésta lo es demasiado para los mortales, no desmerece del adalid de la falta de rigor austero en sus principios devenido en difuminado convidado de la dama alemana, cuando no palafrenero y poco más.
Pero el olor a sangre, como a los carnívoros, le hace crecer.
No se sabe si es peor que fuere un postureo, no se diga, o una salida de tono no meditada que nos embardunaría de fluido elemento hasta las rodillas como en los buenos tiempos bosnios.
Diablura de partida donde antiguos contrincantes, Estados Unidos-Rusia, Irán-Estados Unidos, Europa-Irán, y antiguos aliados, Estados Unidos-Arabia Saudí, pueden ver variar sus intereses como sus alianzas.
Lo único seguro es que el Estado Islámico no variará de estrategia, a no ser que alguien le obligue. No se trata de "nuestros terroristas", IRA, Baader-Meinhof o ETA, incluso Septiembre Negro, deseosos de conseguir sus fines negociando; éstos juegan al todo o nada.
Seremos sus esclavos o los habremos laminado.
Salud
Aunque, no sé si alguien lo conoce en profundidad o si ésta lo es demasiado para los mortales, no desmerece del adalid de la falta de rigor austero en sus principios devenido en difuminado convidado de la dama alemana, cuando no palafrenero y poco más.
Pero el olor a sangre, como a los carnívoros, le hace crecer.
No se sabe si es peor que fuere un postureo, no se diga, o una salida de tono no meditada que nos embardunaría de fluido elemento hasta las rodillas como en los buenos tiempos bosnios.
Diablura de partida donde antiguos contrincantes, Estados Unidos-Rusia, Irán-Estados Unidos, Europa-Irán, y antiguos aliados, Estados Unidos-Arabia Saudí, pueden ver variar sus intereses como sus alianzas.
Lo único seguro es que el Estado Islámico no variará de estrategia, a no ser que alguien le obligue. No se trata de "nuestros terroristas", IRA, Baader-Meinhof o ETA, incluso Septiembre Negro, deseosos de conseguir sus fines negociando; éstos juegan al todo o nada.
Seremos sus esclavos o los habremos laminado.
Salud
domingo, 15 de noviembre de 2015
París, Día Dos
Dos fenómenos, que se necesitan y retroalimentan, confluyen en el islamismo europeo.
Una porción mínima de iniciados, que realmente desean la inclusión de las reglas musulmanas en todos los aspectos de la vida de las personas.
Una masa de mano de obra de excluidos del sistema occidental, por racismo o puramente clasismo, que se agarran al Islam, muchas veces de sus mayores pero luego atemperado cuando no abandonado, como la única posibilidad de que alguien tenga en cuenta su existencia.
Los primeros dirigen el movimiento y manipulan a los segundos, que podrían en puridad dedicarse a cualquier otra actividad que contara realmente con ellos.
Ahí, en la separación de estos intereses, en realidad de los dirigentes, es donde los estadistas europeos (?) deberían incidir. Invertir medios, es decir dinero, muchos medios, más dinero, y mucho tiempo en formar a los desarrapados, no sólo los descendientes de inmigrantes pero sobre todo éstos, para realizar una integración de la que ellos se sientan parte.
Una empresa tan costosa, más en tiempo que en dinero, y rentable, más en convivencia que en otra cosa, que los políticos franceses o españoles (sólo preocupados en las siguientes elecciones) no se plantearon cuando los barrios parisinos ardían diez años atrás o la policía detenía continuamente en Ceuta, Melilla o algunas determinadas zonas de Cataluña a decenas de radicalizados.
Y mientras, extirpación de los formadores, claro.
Salud
Una porción mínima de iniciados, que realmente desean la inclusión de las reglas musulmanas en todos los aspectos de la vida de las personas.
Una masa de mano de obra de excluidos del sistema occidental, por racismo o puramente clasismo, que se agarran al Islam, muchas veces de sus mayores pero luego atemperado cuando no abandonado, como la única posibilidad de que alguien tenga en cuenta su existencia.
Los primeros dirigen el movimiento y manipulan a los segundos, que podrían en puridad dedicarse a cualquier otra actividad que contara realmente con ellos.
Ahí, en la separación de estos intereses, en realidad de los dirigentes, es donde los estadistas europeos (?) deberían incidir. Invertir medios, es decir dinero, muchos medios, más dinero, y mucho tiempo en formar a los desarrapados, no sólo los descendientes de inmigrantes pero sobre todo éstos, para realizar una integración de la que ellos se sientan parte.
Una empresa tan costosa, más en tiempo que en dinero, y rentable, más en convivencia que en otra cosa, que los políticos franceses o españoles (sólo preocupados en las siguientes elecciones) no se plantearon cuando los barrios parisinos ardían diez años atrás o la policía detenía continuamente en Ceuta, Melilla o algunas determinadas zonas de Cataluña a decenas de radicalizados.
Y mientras, extirpación de los formadores, claro.
Salud
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