¡Qué duro es ser occidental, demócrata y libre, por Dios!
Siempre en un brete.
Que si libero Kuwait en 1991 (no recuerdo si entonces existía ya el Partido Comunista Chino o habían ocurrido ya genocidios en África) y a algunos les parece mal que ayude a mis amiguetes, los jeques, y al resto les sienta fatal que no llegue a Bagdad, para acabar con no sé qué sátrapa.
Que si voy a ayudar a los bosnios (encima eran musulmanes, para que no se diga, aunque no muy estrictos, eso sí) desde el 92 y unos que si es tarde, otros que no debo intervenir (no me aclaran si porque es precipitado o no debo hacerlo nunca), los demás me recuerdan lo que tenía que haber evitado estando allí (¿Srebrenica, quizás? ¿El cerco eterno a Sarajevo?).
A la vez, intento poner orden en Somalia, para que nadie pueda echármelo en cara.
Para no meter la pata otra vez, me quedo en casa en 1994, en los sucesos de los Grandes Lagos.
Cuando voy a por el sátrapa de antes, en 2003, tampoco a nadie le parece bien. Por lo menos, a los que gritan mucho.
Como estoy liado allí, buscando armas, no puedo ayudar en el oeste de Sudán, donde dicen que llegan a morir unos cuantos miles de personas.
Entretanto, para no complicar más las cosas, considero que los acontecimientos del Caúcaso, sobre todo Chechenia, son cuestiones internas rusas y me evito embrollos, que allí siempre han estado metidos en líos y los espías me dicen que es una región de difícil acceso.
Menos mal que en Sudamérica se han sosegado las cosas. Sólo faltarían un par de revueltas allá. Con Chaves haciendo el gamba va que sobra.
En la zona del golfo de Guinea, los africanos se revuelven después. Ayudo en desastres fuera (Haití) antes que en casa (New Orleans), para que no digan.
Echo una mano en el Sudeste asiático y ni lo mentan.
Y hace tres días, todos animados con las algaradas árabes, por fin iban a votar cada cuatro años, y se tiene que enrocar Gaddafi y no irse como un caballero tunecino o egipcio, que saben cuando sobran en un sitio...
¿Y qué hago? Si no intervengo, que soy un blando y la tele venga transmitir sangre. Que si voy, que es por el petróleo, que si sólo invado países árabes y que por qué no hago lo mismo en todos los países cuyos gobernantes masacran a su población ¿En todos?
Es un dilema.
Pero es por ser rico y guapo.
Si no lo fuese, nadie repararía en mí y podría ser feliz, solito, sorbiendo un zumo helado en cualquier playa paradisíaca.
Salud