domingo, 20 de diciembre de 2009

De toros y fumatas

Me escandalizan los intelectuales que no comprenden datos objetivos, de partida. No sé si lo hacen por mala fe, manteniendo su nivel de inteligencia presupuesto o directamente por ser considerados muy por encima de él.
Si en mi devenir causo daño a un ser humano, animal o cosa, mi conducta será al menos reprobable. Si fumo en un lugar público, puedo fomentar problemas de salud en mis semejantes, por lo que mi conducta es objetivamente mala y debe ser reconducida. Si asisto a corridas de toros, donde se denigra y maltrata a un animal, mi conducta también de forma objetiva es inadecuada y debe corregirse. Si entro en un museo y daño una escultura, pintarrajeándola, mi nivel ético es ínfimo y debo ser sancionado.
¿Es difícil de entender? Pienso que es más complicado justificarlo, pero aún así, se hace.
Se envuelve en el halo de la "libertad personal", de la "cultura" o de la "posibilidad de disentir o criticar", como a veces los que están en contra de esas conductas las denigran escondiendo intereses económicos, políticos o directamente esnobs. Todos ellos equivocan el tiro.
Preguntémonos en conciencia si molestamos o no y obtendremos respuesta.
Salud

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