domingo, 24 de enero de 2010

Ideal

La libertad en mano de cada cual; sin ataduras a Estado, persona ajena o moral impuesta. Porque el Estado no es necesario si la persona se gobierna a sí misma con rectitud; la persona ajena no influye cuando aquélla tiene las pautas claras de lo que "se debe hacer"; y, la moral no es más que el Bien, cuyas directrices se nos dan al nacer y se nos demuestran, acto a acto, durante el crecimiento.


Tan sencillo como irrealizable.
O no. Los humanos erramos cuando pretendemos ver, en nuestra corta vida, los progresos que ansiamos. Es por esto que se van por la borda la mayoría de nuestros sueños.
Estoy con que somos finitos y esto nos impulsa a realizar todo aprisa. Pero hay cosas que, por grandes, requieren más que una vida. Y como no la tenemos, por solidaridad humana, debemos poner un granito a nuestro paso, aun a riesgo de no vislumbrar avance alguno. Más aún sin perspectiva temporal.
De lo más complicado, el paso del estadío actual al ideal. Vista atrás y recolecta de enseñanzas de lo que funcionó. La mayor perversión de la Democracia occidental es que la opinión de cualquiera de los componentes del vulgo vale lo que la del mejor de todos. Esto conduce a la estupidez colectiva, pronto o tarde. Si la opinión del estúpido, permanezca en su estado o varíe, pesa lo del aristoi mal vamos...
Salud

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