Así libero de seguirme hoy al 95% de mis habituales.
Llega Merkel a España. Y los unos, que a felicitar. Y los otros, que a reñir.
Parafraseando a Carlos Herrera, no cabe un tonto más en España. En realidad, no cabe un tonto más en este planeta y cada día nacen miles de niños...
A lo que iba. La visita de la canciller no sirve siquiera para que los políticos españoles se planteen qué hacen de diferente los alemanes para que les vaya mejor en medio de la tempestad. Y no estoy hablando de estructura de empresa (las alemanas hasta tres veces mayores que las españolas), lo que aumenta proporcionalmente su competitividad. Me refiero a lo que está en sus manos. Ahora mismo.
Y es que no instan a los empresarios (tales políticos, tales empresarios,... un país no puede haber sido tan malo en el pasado para merecer esto en el presente), con mentalidad negrera en su mayoría, a negociar como hacen sus ¿colegas? teutones. Bajan sueldos a cambio de seguridad en el empleo, modulan horarios con el compromiso de permanencia en el puesto y todo sujeto a la productividad. ¿Negreros? Quizás me he pasado: en España bajan los sueldos, despiden a mansalva, quieren legislación más laxa para que les salga más barato, sólo invierten de veras cuando hay mordidas o pelotazos asegurados. Chineros, entonces.
Salud
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