domingo, 27 de marzo de 2011

El lobo, los hombres, el tonto y los mandados

Estoy con la Iglesia católica por una vez (de estar con una, con la verdadera): la gran victoria del Diablo es hacernos creer que no existe.
Así, Botín proclama que no existen capitalistas en sentido etimológico, individuos movidos por el único afán de la consecución de dinero.
A veces releo a Hobbes y me vuelvo pesimista, pero siempre encuentro algún estúpido arengando por delegación que me cuenta que estamos en el mejor de los mundos posibles y que la democracia occidental es el mejor de sus sistemas.
Salud

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