Hay oscuros intereses, como en una novela de espías, para que lo que parece la antesala del fin parezca una rendición cuando ésta, emperifollada, resulta el preludio del acabose.
E.T.A., cautiva y desarmada, viste su derrota con una conferencia mientras sus ¿más encarnizados? enemigos, la derecha española, cree a pies juntillas la pamema que en principio era de consumo para su grey.
¿Es que, me preguntará el lector poco avisado, los extrem(eñ)os se tocan al hallarse en eclipse la lucidez?
Pasemos, dato a dato, a diseccionar los hechos.
La "Alternativa K.A.S.", adoptada por E.T.A. militar en 1978, contenía los siguientes "mínimos": amnistía total; legalización de todos los partidos políticos, incluidos los independentistas; expulsión de la Guardia Civil y de la Policía de Euskadi; mejora de las condiciones de vida de los obreros; y, Estatuto de Autonomía que contuviera el reconocimiento de la soberanía nacional y el derecho de autodeterminación y del euskara como única lengua oficial, la creación de fuerzas policiales dependientes del Gobierno Vasco, que, de paso, controlaría también a las Fuerzas Armadas acantonadas en la Comunidad y la dotación por el pueblo de estructuras políticas, sociales y económicas que velasen por su progreso y bienestar.
La Conferencia de Paz de ayer pide a E.T.A. el cese definitivo de su actividad y, tras eso, que los gobiernos español y francés convengan con la banda el trato de armas y presos. Después hablan de reconocimiento, compensación y asistencia a las víctimas. Por último, sugieren a los partidos políticos que discutan de cuestiones políticas.
Desde luego, una vez se han legalizado los partidos (vía judicial, en la consolidada, según todos, democracia española) y se ha creado la Ertzaintza (obviemos, por ética, la dación al pueblo trabajador de derechos), quedan exigencias por cumplir... y no parecen estar en el papel de Aiete, aunque según los más informados esté avalado por los terroristas.
Es decir, o E.T.A. baja gradualmente sus pretensiones desde su momento álgido, 1976-82, al dejarse en la gatera la expulsión de la C.A.V. de las policías españolas, la amnistía total (prohibida por la Constitución española de 1978), el reconocimiento del derecho a la autodeterminación y del euskara como única lengua oficial, o alguien trata de vender mercancía defectuosa al poco avispado pueblo español.
La Historia, como casi siempre, nos enseña cómo acabar con conflictos, bien entre naciones o con grupos terroristas. La derecha española, cada vez más sola en el Parlamento, pero más acompañada por los plumillas de casi todo el arco y de la simplicidad ciudadana, debería ser didáctica. Empezar a explicar, lo que Zapatero no hizo en 2008 sobre la crisis económica que se avecinaba, por ejemplo. Contar cómo se llegó al acuerdo en Irlanda, aunque esta isla, por serlo, no es España, como ésta no es Grecia o Portugal. Explicar cómo dejar una salida airosa a un enemigo que huye es una victoria y no una claudicación. Recordar por qué los Estados Unidos de América no fulminaron atómicamente al Imperio japonés y, ni siquiera, removieron a su emperador. Leer, hoy mismo, cómo el gobierno israelí intercambia a uno de sus soldados, cinco años secuestrado, por 1.027 terroristas palestinos, ninguno arrepentido y muchos prometiendo volver a engrosar las fuerzas levantiscas...
Ellos, ayer, ya dieron un paso: desempolvaron la corbata del aita. Y es que, como dice un buen amigo, un terrorista empezará a dejar de serlo tan pronto firme una hipoteca y tenga un hijo.
Salud
No hay comentarios:
Publicar un comentario