Lo fácil ahora sería atizar a Rajoy hasta caer rendido.
Pero está tan amortizado que no merece la pena cansarse.
Un pasito más, cuando todo el mundo retrocede, no es buena noticia.
No me puedo ir sin echarle en cara lo de siempre: a la Casta no le quita nada. Sus teles, sus chupópteros detrás del sillón, sus jamadas,...
Si hicieran públicas las cuentas del Reino, verdaderamente públicas, nos llevaríamos las manos a la cabeza con lo que consideran imprescindible estos personajes.
La demagogia, amigos, no es sino la figura en la que se parapetan los que no tienen más excusa. Nada que ver, en estos convulsos tiempos, con Aristóteles.
Salud
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