España es un país de maleducados, en el que lo bueno linda con lo tonto.
La falta de educación lleva a la grosería y, simiesco mediante, a la pelea a muerte por mantener una opinión por estúpida que sea.
Tiene una tradición no acostumbrada al éxito que espera la caída de los afines para enmascarar la medianía propia. Mientras doran a la cumbre preparan los cuchillos y, una vez usados, loan en el obituario.
La Fe desbanca a la Razón.
El grito a la meditación.
El dedo al mérito.
¡Qué tristes los españoles que quisieron cambiar el destino de sus compatriotas!
Salud
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