Dimite el consejero de Sanidad de Madrid cuando los tribunales echan atrás su plan para privatizar, en principio, la gestión de varios hospitales de la Comunidad.
El gobierno ucraniano dimite en su totalidad y el Parlamento revoca las normas contra el derecho de reunión y expresión.
¿Alguien cree que negociando con las normas del Poder éste cambia?
¿Alguien supone que sin ejercer una determinada coacción y violencia, el que lo detenta, legal o ilegal pero siempre opresivamente, cede un ápice en su completo control?
La violencia, más o menos sutil, más o menos roja o con aroma a quemado, rezuma por cada uno de los poros de la sociedad. No puede pedirse por los que ejercen una violencia de baja intensidad o, directamente, de cuello blanco, que los demás se basen en las mismas normas con las que se blindaron para variar la esencia manteniendo los pilares de la explotación.
Que todo cambie para que todo siga igual es ya la opción cegata de quienes exigen y suicida de los que mandan.
Salud
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