¿Qué español no sabe que los gestores mienten y se enriquecen a costa del Erario?
En realidad, ¿qué español no se aprovecha en la medida de sus posibilidades de su situación para desfalcar, da igual folios o euros?
El oficinista que se lleva una grapadora a casa; el taxista que traslada por el camino más largo; el peatón que se mete al bolsillo cualquier cosa encontrada. Todo con el ajeno vigilante, ése que sisea "no seas tonto", de una sociedad enferma.
Y eso, tristemente, no sólo se soluciona dejándose el pelo largo o hablando clarito.
Salud
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