Será por novedosa, pero es como puedo calificar a la situación política española después de la oferta de Iglesias a Sánchez para ser su vicepresidente (?) y de la renuncia de Rajoy a presentarse a investidura por el momento.
Mis percepciones: cualquier cosa, por imposible que pareciera en el anquilosado y automático funcionamiento institucional español de los últimos cuarenta años, puede acontecer.
Rajoy más cerca de su final que nunca, aunque parece no saberlo y sin tener cerca quien quiera avisarle, ofrecerá en unos días la presidencia al PSOE (quizás incluso a Sánchez) y, postreramente, retirarse. Demasiado tarde ambas cosas. Hundirá a su partido en la vana esperanza de haberse salvado cuando ha quemado puentes durante años. Si tan importante era España, podría haberlo pensado antes.
Dicen que Sánchez tiene la salida de apoyar al PP (en todo caso sin Rajoy; no podría caer en ese error) o dejarse apoyar por Podemos. Peligrosas opciones ambas: el segundo de facto o el segundo en forma, tras el planteamiento de Iglesias, sale perjudicado. Quizás nadie lo diga aún pero vislumbro una posibilidad en un apoyo de Ciudadanos y una abstención de un PP sin Rajoy para investirse y, apoyándose en la derecha y la regeneración, tirar hasta donde les lleven sus desavenencias.
Es posible que el cálculo de Iglesias, el más activo de los cuatro, desde la noche electoral proponiendo guste más o menos, sea más nuevas elecciones y sorpasso que vicepresidencia. Es posible también que la arrogancia que consolida sus bases haga de dique cualquier acuerdo con otros. Y es probable, ahora más que hace dos días, la plausible negativa de Sánchez a echarse en sus brazos (o esa apariencia da a todos) le haga agregar una gran parte de los ochocientos mil votos de Izquierda Unida y del ala izquierdista del PSOE.
Rivera, tan activo hasta las elecciones, sigue a mi modo de ver noqueado. Interlocutor capaz, quizás el mejor de todos no sólo por estar en medio de ellos, pero demasiado en la sombra para sacar rédito en otra consulta. Su oportunidad, después de quemarse en apoyar a Rajoy hasta hace un par de días sería obligar al PP a echarlo y confluir con el PSOE para vender la regeneración "desde dentro", la única que quieren.
Salud
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