Debería poder vivir en una sociedad en que diese vergüenza hacer trampas.
Pagar impuestos, no mordidas; contar la verdad, como a los adultos; ser responsable con todas las consecuencias; excluir a los inmorales de los círculos de influencia.
Pero a nadie importa.
Los que desde arriba controlan, que tienen poder para cambiarlo normativamente, no están dispuestos a ponerse cortapisas.
Los de abajo, porque piensan medrar o desean mantener un coto privado a su altura, tampoco parecen interesados.
Hasta que desde raíz no se tomen medidas, no temiendo tener y ser ciudadanos educados y responsables no hay remedio.
Salud
No hay comentarios:
Publicar un comentario