Me informa que no hay derechas e izquierdas. Tampoco seamos tan exquisitos. De una colocación casual en un frontón no saquemos una lección política. Lo más fascinante de esta teoría es que tampoco existen explotados y explotadores en el mundo.
Llamésmosles x e y, pero cualquiera con una pizca de cerebro y, sobre todo, un gran corazón, es capaz de descubrir en su vida privada al aprovechado y al aprovechando; el tonto y el listo; el que dice que sí cuando el cuñado le pide el coche para un rato, va a Moscú y a falta de carburante se lo devuelve con roces en el lateral y el que le tira las llaves al alcantarillado.
O digamos más: al trabajador, renovado cada treinta días por 600 euros al mes y al emprendedor, con un vehículo cuyo valor tiene seis dígitos, que le impele a trabajar más de diez horas diarias.
Y si esto sólo lo ve Bakunin, habrá que dejarse crecer la barba.
Aunque yo sea más de Koprotkin.
Salud
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