A los Empresarios: Que no vinculen crecimiento a riqueza. Que sepan que una empresa es un ente vivo y, como tal, puede crecer o disminuir sin que su esencia se pierda. Que no repercutan exclusivamente sobre los trabajadores y sus derechos el margen comercial que pierden por la crisis. Que manden sin que se note quién paga.
A los banqueros: Que valoren las hipotecas impagadas a su valor real, de mercado actual, y no al que la inflación de hasta hace tres años hinchó. Que asuman las cuentas de papel, sin engañarse con números ilusorios, aunque les suponga no quedar tan "machos" en su próxima Junta accionarial. Que traten de pasar un mes con lo que vive el 95% de la población.
A los políticos: Que sean valientes y echen a los que sólo sirven para medrar. Que la valentía les lleve a un detalle fundamental: valorar la abstención y los votos nulos en Parlamentos, Juntas, Cabildos y Ayuntamientos, dejando sin ocupar los puestos proporcionales. Que pasen seis meses con el Sueldo Mínimo Interprofesional y tengan que acudir a las tiendas y bares donde van sus votantes para que vivan cómo les va.
La Historia nos enseña que, antes o después, pacífica o violentamente, deberán asumir estos (y otros) retos. Cuanto antes lo hagan menos doloroso será para todos.
Salud
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