El Estado tiene demasiada mala baba para perder una milésima parte de su poder. Sus tentáculos no entienden lo que sucede porque no toman cerveza en los bares donde estáis ni compran comida en los mercados adonde acudís. Pero saben que no pueden daros tregua. No calculan vuestro poder; por eso no os temen todavía. Sin embargo, toman sus medidas. Y, tenedlo claro, antes de acabar con vosotros físicamente lo harán difamándoos. Así los "buenos ciudadanos", ésos que no tienen qué temer del Poder (sea el que toque), no tendrán remordimientos cuando os fulminen.
Entendedlo bien: vuestro auténtico valor es solicitar lo justo sin violencia. La leyenda dice que alguien consiguió la independencia de un subcontinente sin disparar un tiro o que un nieto de esclavos hizo avanzar en apenas diez años lo que millones no pudieron en un par de siglos usando únicamente su turbadora voz. Pero recordad su final. Los cuentos reales no suelen tener un final feliz, aunque éste sea más aceptable que el inicio.
Fiaos únicamente de vuestro parecer. A vuestro alrededor irán cayendo infiltrados, comprados, violentos, ventajistas, mesías y troupe por la que ahora daríais todo y no merece vuestro desprecio.
Nadie os dirá nada si no llegáis, pero tenedlo claro también: la meta es la solución. Si caéis en la mitad nadie se acordará de vosotros ni de vuestras peticiones. Apenas saben que vivís y hasta que no tengan miedo auténtico no negociarán. Sólo su miedo a perder todo pude llevar a vuestra victoria.
Salud
www.youtube.com/watch?v=pbhuEVgU9ml&feature=player_embedded#at=18
No hay comentarios:
Publicar un comentario