lunes, 16 de abril de 2012

La nacionalización

Repsol YPF es empresa española como la Coca Cola estadounidense. Ninguna de las dos reparten beneficios entre los cuarenta y cinco o trescientos millones de sus habitantes respectivos, que se sepa, es decir, al bolsillo de un español o estadounidense medio le da igual que Repsol YPF o Coca Cola fuesen serbia y jamaicana, por ejemplo.
Entonces, aparte de la legalidad y legitimación de la nacionalización, ¿por qué el revuelo? Está claro que los dueños de Repsol YPF tienen intereses conniventes con los componentes del gobierno español, como los de la Coca Cola con los del estadounidense, pero, fuera de ahí, ¿por qué debe fomentarse la guerra comercial en defensa de una empresa privada, como no sea que, aventando nacionalismo se defiende dinero?
Interesante en segundo plano, las presuntas (¿las va a haber?; la señora Fernández, aparte su histrionismo, no se hubiera metido en un avispero sin medir la fuerza de la influencia española) represalias del Mundo Libre, especialmente el europeo.
Salud

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