viernes, 4 de mayo de 2012

Estoy que lo regalo

Mala leche sería que si privatizasen una de las últimas joyas la comprara un antiguo compañero de pupitre del presidente o que el futuro gerente de la naciente empresa pseudoestatal resultara ser íntimo del ministro del ramo.
Pero, por si he de apostar dinero, estoy seguro de lo que acontecerá.
Salud

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