Camareros, hamburgueseros y croupiers.
Que nadie se queje dentro de veinte años.
Madrid y Cataluña, encantados con sus megaproyectos (nadie sería capaz de adjetivarlos), valoran más los fines que los medios, cuando cualquier político informado aborrecería en público del adagio.
Recortan en educación, disminuyen el dinero para I+D+i, apartan proyectos de país en los que se era vanguardia mundial (energías renovables, formación médica) a cambio del maná.
Quédense con estas cifras prometidas hoy y ríanse en unos lustros: 9.000.000 de visitantes y 200.000 empleos en Madrid; 10.000.000 de turistas y 20.000 trabajos en Tarragona.
No todo es pésimo: si los que venden el terreno y construyen cartón piedra cobran antes de inaugurar es probable que salven los ahorros.
Salud
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