miércoles, 12 de septiembre de 2012

Se nos rompió el amor

Que Cataluña llegue alguna vez a ser independiente o no depende de sus dirigentes.
Ayer se escenificó que puede llegar a haber suficiente gente que por sentimiento o interés quiera separarse de España.
Y, si es necesario, es cuestión de tiempo que sean más, hasta el mínimo preciso para que suceda.
Los políticos, esos sí, son los que deberán decidir si les interesa o no. Por lo menos hasta el punto de no retorno, ése en el que los que mandan se dejan llevar para evitar que la avalancha les lleve.
Y eso, que lleguen a independizarse o al menos pueda llegar a plantearse, en referéndum por ejemplo, es un asunto que, conocido el temple del Presidente español, va a dejar de estar en sus manos en apenas unos meses.
Que una comunidad en cualquier estado tenga derecho de autodeterminación y cuál sea el camino a ella es otra cosa.
Si Mas y su tropa, demasiado heterogénea en cuanto a íntimos sentimientos, ésos que ni se compran ni se deciden, dan el paso que ahora parece tan cerca ya profundizaremos.
Salud

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