¿Tan enferma está la sociedad que sólo busca sangre entre las fotos de los cascotes o los hierros torcidos?
¿Quién necesita los testimonios de los que se quedan sin el ser querido, ahondando en los detalles, cuanto más escabrosos mejor?
¿Se ha planteado la profesión periodística en su totalidad tratar estos temas que tanto esperan para subir audiencia (accidentes, atentados, asesinatos) de manera diferente, volviendo digamos a los tiempos de antes-de-Alcácer, desde cuando todo se disparó?
¿O hacen de su capa un sayo, revisando los números y abstrayéndose de su responsabilidad en el caso, como la que han dilapidado en control político y no sólo partidista o personalista?
Salud
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