¿Quién se alarma que el cachorro de un defraudador de divisas siga la estela de su padre?
Nadie puede echar en cara a un buen hijo imitando el devenir de su ascendiente directo.
Fuera ironía, esto demuestra que la superestructura de la sociedad occidental está blindada para salvaguardar los intereses de los mismos aristócratas del dinero que manejan el cotarro junto a los de sangre y tierra desde finales del siglo XVIII. Ése fue el último aluvión admitido a la cima.
Los de fuera del círculo tienen una ventaja: los autoelegidos se creen invulnerables.
La definitiva por ahora: ¿Los que desean tomar el Cielo por asalto dejarán pasar a la plebe o cerrarán las puertas tras su espalda para convertirse en un nuevo apéndice del Poder?
Si los de arriba fuesen listos negociarían el acceso de unos pocos y la paz por una generación. Pero, echemos una mirada alrededor, ¿quién de los situados es tan inteligente como para desde el vidrio que les confunde desde el Éxito darse cuenta de cómo están las cosas en la Podredumbre?
Salud
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