Cuando los unionistas, politiquillos y periodistillas, me habían convencido que las elecciones catalanas del 27-S eran solamente autonómicas porque la Ley (ésa en la que se mean cuando les interesa) impide que fuesen plebiscitarias, apenas unas horas han bastado para retorcer los argumentos y volverlos adonde les interesa.
Ahora que la suma de votos (¿quién será el guapo que distingue los subjetivos argumentos de cada elector?) de los pretendidos independentistas es menor que la del resto, cuatro puntos no más, crecen en su Ego anunciando el hecho por ellos pretéritamente desvirtuado.
¿Conclusión? Falta de fe en la plebe.
La raíz del plebiscito, vamos.
Salud
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