lunes, 12 de julio de 2010

Football o furgol, he ahí la cuestión

El balompié ha sido desde siempre un juego universal para lo bueno y lo peor. Se jugó a fútbol entre selecciones de combatientes enemigos en la que debería ser más famosa tregua de Navidad durante la Gran Guerra (afortunadamente, L, los Altos Mandos respectivos recuperaron el control de la situación en breve plazo, fusilando al puñado de libertarios) y derivó en guerra abierta un partido entre selecciones centroamericanas en los 70.
Hoy es el Día D+2; España, un país sumido en la crisis económica y, más grave, moral, ha ganado el Mundial de Fútbol.
La misma expresión "España (...) ha ganado" ya es absurda per se.
La identificación del individuo por el todo parte del autoninguneo. De ahí al estatalismo y el fascismo hay un paso. Pero ésta es otra historia.
La clave es si se puede cambiar el devenir patético de una sociedad porque lo mejor de ella (y lo de "lo mejor" va sin sorna) venza una guerra mundial por otros medios. Es decir, si la pasión que concita la victoria en el deporte se puede transformar en energía para que los individuos se regeneren en valores sobre todo.
Aparte dejo los datos de los nacionalistas (los que son españoles son los únicos que conozco que jamás se autodenominarían así) sobre si el espíritu español florecerá entre la juventud y dejará de considerarse "facha".
L me dirá: Y después de la chapa, ¿tú qué opinas?
Creo que cuanto mayores son los estruendos de las explosiones menores son los daños causados alrededor. En breve: que particularmente un alto porcentaje de jóvenes españoles seguirán siendo groseros, maleducados, consentidos y vagos y que "todos" los políticos del país seguirán en sus trece, convencidos que en el fango del vecino está su propio porvenir.
Triste. El burro no aprende ni a palos.
Salud

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