miércoles, 30 de noviembre de 2011

El Caudillo

Mira que son pesados estos dictadores de los años treinta, que todavía dan guerra después de casi cuarenta años (los casi que mandó) del hecho biológico.
Hay un problemilla previo cuando se contesta si el de El Ferrol debe permanecer en el Valle o no: que algunos de los damnificados de sus crímenes viven, incluidos algunos de los directos. Es más, incluso varios de los beneficiados del Régimen, además de su familia consanguínea, también colean. Es decir, podríamos tratar el tema de remover los restos de Julio César del Foro Romano, Napoleón de los Inválidos o Felipe II de El Escorial con asepsia absoluta, cosa que hoy en día no puede darse en los casos de recientes genocidas: Mao, Stalin, Pinochet y hasta cien. El Caudillo estaría en este caso.
Es decir, la objetividad requerida estaría viciada o, cuando menos, nublada.
Dicho esto, que lo saquen y la familia lo entierre en lugar privado. No se puede soportar que un tirano que masacró a parte de su pueblo tenga un mausoleo donde sea el máximo reclamo.
Y quien no lo comparta, incluso los que lo hagan, entenderán cuando afirmo que todos, pero que todos, tenemos a nuestros "terroristas" de cabecera, poco más que chicos malos a los que una vez se les fue la mano, pero, quede claro, con razones justas o, al menos, justificadas.
Salud

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