Los liberales de salón, ésos que viven de lo Público como paso obligado hasta privatizarlo para sus amigos, dicen no entender al pueblo.
Pero lo temen.
Por eso sólo se les ocurre contraponer el derecho de los que desean trabajar al de los huelguistas. El miedo, a los piquetes claro, es el único que flota en otro día de espita, no de furia todavía para su suerte.
¿Quién que haya trabajado por cuenta propia en España puede mantener que los desconocidos, matones de jornada, son más peligrosos que los extorsionadores de a diario? La educación empresarial mayoritaria en la Piel de Toro sólo encuentra parangón en la explotación económica del sudeste asiático o África: la verdadera tierra prometida de los negreros hispanos.
Salud
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