Enhorabuena.
De todo corazón a los funcionarios (que no políticos; no tienen sus características) y a los financieros.
Habéis dado demasiadas razones de hartazgo a los pueblos en esta construcción a vuestra medida de la Unión Europea que el primero ha saltado del barco.
Con flotador, eso sí. El carácter no vinculante del dimitido Cameron, las relaciones más o menos fluidas con otros estados europeos ajenos a la UE, la necesidad de movimiento arriba-abajo (con la consabida ganancia para los de siempre) de valores atemperan la predicción catastrofista.
Porque eso es lo único que hacen los que nos aborregan: transmitir el miedo al cambio, por mínimo que sea, de su statu quo. Y es lo que han dicho ad nauseam. No aprenden. Y carecen de la creatividad necesaria de los que, a veces cuando no a menudo, se les han torcido los planes.
Salud
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