lunes, 27 de junio de 2016

Análisis precipitao

Rajoy triunfa hasta comprobar que todos, aparte de la posibilidad de Rivera, votarán en contra en su investidura.
Sánchez vuelve a escribir otra página de supervivencia mágica cuando todos le dábamos por laminado.
Iglesias hubiese tenido ayer noche de empezar a ganar las próximas elecciones, sean en seis meses o en 2018: dimitir, asumir que su personalismo no es amable y cargar en la espalda de su potencial electorado la responsabilidad de no haber confiado en su proyecto como pronosticaban las sumas.
Rivera deberá tener la suficiente paciencia como para esperar que la corrupción y el mal gobierno hagan que se tripliquen sus escaños.
Salud

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