España vuelve a su época de mayor esplendor. Al menos en cuanto a la beligerancia de sus enemigos, el Imperio se retrotrae al siglo XVI, con toda Europa en contra: los franceses contra los deportistas; los ingleses contra las presuntas manipulaciones gubernamentales del Déficit; los germanos y sus primos flamencos, siempre rebeldes, al acecho para asestar el golpe definitivo.
No hay nada que consolide más una Nación que un enemigo exterior. Y si son media docena ni les digo.
Salud
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