Siguiendo el viejo adagio proletario, "el impuesto para quien lo trabaja".
En España, seguramente más descarnado que en otros lares, los asalariados tienen cotas de tributación por Renta de hasta el 30% cuando el Estado, a duras penas, consigue el 15% de magnates (?) que, para mayor fortuna, mantienen Sicavs al punto.
Sorprendió que Zapatero no supiera el precio de un café, pero no que los diputados (ora los de un extremo, ora los del otro) desconozcan que el salario mínimo en España apenas supera los 500 euros al mes y el sueldo medio no llega a los 1.500.
A los que se desmelenan alegando que patrimonios de 600.000 ó 1.000.000 de euros (más de 100 millones de pesetas, para los iniciados) deban aportar un poco más se les debería caer la cara de vergüenza. Y más cuando son ellos, o sus amigos emprendedores, los que reclamaron para los proletarios sucesivas apreturas de cinturón.
Que se tributa doblemente por el capital invertido en bienes gravados es claro. Como lo es también que el currante paga el I.V.A. del pan por cuyo coste ya le habían retenido. Pero los indirectos, por justos será, sí les gustan.
Y si no ha salido ningún rico español a mostrarse dispuesto a poner su granito para la salida del túnel no ha sido por casualidad. Las únicas espitas revolucionarias en "la piel de toro" han sido cercenadas a sangre y fuego. En otros lares, Francia, Centroeuropa, se acabó con las veleidades después de que las turbas de los sencillos mostraran más vívidamente lo que el vulgo enfadado y estafado está dispuesto a hacer.
P.D. Se requiere una legislación tributaria completa y coordinada ya. Tapar agujeros para ganar tres votos es lo que tiene, porque ¿quién tributaría más con este engendro rubalcabero: un matrimonio octogenario de tenderos con dos viviendas en el centro de Madrid o un señor que posee el 5% del capital de una empresa del Ibex 35?
Salud
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