Los que recibieron ayudas estatales al 1% para sobrevivir hace tres años se conjuran para que la prima de riesgo española esté alta y puedan comprarla con beneficios del 7%, aun a pesar de crear desconcierto, desasosiego y desesperación en su patria. No prestan dinero cuando antes lo regalaban. Su cicatería crea desesperanza en los auténticos emprendedores y fulmina miles de puestos de trabajo cada mes desde hace cincuenta.
Presentan números incólumes, son admirados y agasajados donde vayan.
No miran atrás cuando se bajan del descapotable a la moqueta porque no temen acabar como Najibulá.
De mayor quiero ser banquero.
Salud
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